El gusanillo del dibujo seguía vivo, tocaba alimentarlo

1 Mar

3 meses dibujando

Regresé a mi ciudad, Barcelona, tras 7 meses por el mundo. Abrí la mochila y empecé a sacar todo lo que había guardado en ella: cientos de experiencias, imágenes que jamás se borrarían de mi retina, nuevos amigos, nuevas culturas y un polizón, el gusanillo del dibujo que se había colado en Kuala Lumpur y que parecía no querer abandonarme.

Decidí poner solución a esa nueva inquietud y buscar talleres de pintura. De pequeño ya había pintado al óleo, pero ahora me apetecía iniciar una nueva etapa, experimentar con una nueva técnica, así que me decanté por las acueralas. Pero antes de coger los pinceles debía refrescar los conocimientos técnicos de dibujo que adquirí en mi infancia y que se habían oxidado, así que empecé por tomar 3 meses de clases de dibujo en un centro cívico de Barcelona.

Bodegón con carboncillo

Jaume Jane

Atrevido, alegre, soñador e inquieto. Corredor y desarrollador web, pero sobretodo, viajero del mundo!

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