Hospital de Sant Pau, ahí nací yo, entre modernismo

17 May

Hospital de Sant Pau

Cada vez que alguien menciona el Hospital de Sant Pau es inevitable que mi cabeza realice tres viajes en el tiempo. Ese recinto ha marcado mi vida en muchos aspectos y mi último episodio en él dejó una gran huella en mi carácter, en como soy y en como vivo la vida.

La primera vez que vi el hospital coincidió con la primera vez que vi el mundo, fue en diciembre de 1983 y allí nacía yo. 10 años más tarde otro recién nacido llegaba al mundo, esta vez el que soltaba sus primeras lágrimas era mi hermano. A mis 13 sería mi última visita a este hospital, la vida quería enseñarme algo, tenía una lección para mí. Cogí una enfermedad rara que no se detectaba en ninguna prueba. Durante un mes estuve ingresado en la misma planta que los niños con cáncer, hasta que dieran con lo que tenía. Aquellos niños tenían más vida en sus ojos que nadie que yo hubiera visto antes. Los pasillos del hospital eran su parque de atracciones, sus sillas de ruedas la mejor montaña rusa del mundo. Aquellas habitaciones de pocos metros cuadrados y compartidas eran sus casas, las enfermeras uno miembro más de la familia y cada día lo vivían como si fuera el mejor día de sus vidas. Aquellas imágenes aún se repiten en mi retina con frecuencia recordándome que la vida es un regalo para vivirla.

En aquella época yo pintaba al óleo, así que al abandonar el hospital decidí agradecer el cuidado y el cariño que había recibido regalando un cuadro. Dibujé un Mickey Mouse que entregué y colocaron en la misma planta donde yo había estado ingresado. Muchas veces me gustaría volver a ver aquel cuadro, pero tras mover el hospital al nuevo edificio en 2009 difícilmente pueda seguirle el rastro. Quizás algún día me anime a intentarlo.

Pabellones del Hospital de Sant Pau

El domingo 7 de mayo pude volver a visitar el recinto modernista del Hospital de Sant Pau, ahora convertido en un espacio turístico, con motivo de la jornada de puertas abiertas por el Día de Europa. Nada más cruzar la entrada una proyección repasaba la historia del recinto y terminaba con varias personas de distintas generaciones diciendo “Jo vaig néixer aquí” (Yo nací aquí). Aquello despertó en mi cierta melancolía que aumentaría al pasar a recorrer los túneles que conectan los distintos pabellones de forma subterránea. Recordaba perfectamente cuando me llevaban en silla de ruedas, siguiendo una líneas de colores dibujadas en el suelo que indicaban como llegar de un pabellón a otro, para realizarme las distintas pruebas.

Túneles subterráneos

En total son 12 edificios de una gran belleza, que siempre quedaron a la sombra de otras obras modernistas de Barcelona como las del gran genio Antonio Gaudí, pero es uno de los conjuntos de arquitectura modernista más grandes e importantes de Europa. Fue proyectado por el arquitecto Lluís Domènech i Montaner. El recinto tiene 1km de túneles que conectan los pabellones entre sí, y múltiples zonas verdes, por eso muchas veces se la define como una ciudad dentro de la ciudad.

Hospital de Sant PauFachada del Hospital de Sant Pau Interior del Hospital de Sant Pau

A día de hoy, aquellos pabellones que dieron a luz a un siglo de generaciones y asistieron a millones de personas se han transformado en modernos y funcionales espacios de trabajo.

Cuando la lluvia dio unos minutos de tregua dibujé uno de los pabellones.

Dibujando en el Hospital de Sant Pau

Hospital de Sant Pau en línea

Jaume Jane

Atrevido, alegre, soñador e inquieto. Corredor y desarrollador web, pero sobretodo, viajero del mundo!

2 thoughts on “Hospital de Sant Pau, ahí nací yo, entre modernismo

  1. Wuauuu, Jaume , que curiosidad , yo estuve ingresado en el clinico de barcelona y tuve una esperiencia similiar estuve 24 dias entre la vida y la muerte, con 7 u ocho años y recuerdo los pasillos , las habitaciones espartanas , los enfermos de todo tipo y las mojitas enfermeras y su cariño .
    es una epoca que marca ….pero mi pulso con la vida salio vencedor y ya ves hasta donde llegamos

    un abrazo y sigue asi..

    • Que curioso!! Esas experiencias marcan el carácter y forma de ser de uno a pesar de que fuéramos muy jóvenes. Siempre nos acompañará la experiencia dentro de nosotros a cada paso que demos. Tenemos la suerte de saber valorar y disfrutar de todo lo que tenemos.
      Sigue disfrutando de la pintura que nosotros lo haremos viendo tu obras 🙂
      Un abrazo.

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